De Perros

Guardado en el cajón Parábolas y Cuentos • Fecha: 27-08-2006 15:28:37

Un país, una civilización, se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.
Mahatma Ghandi



Tras siglos y siglos de opresión un día, sin más, comenzaron a atacar los perros.
La centralita de la policía local de la pequeña ciudad se colapsó inmediatamente, incapaz de dar a basto a la cantidad de llamadas de personas que habían sido agredidas. Por lo que pudieron constatar los agentes, no se trataba de perros callejeros (hacía tiempo que habían sido erradicados) sino de perros domésticos que, desobedeciendo a sus amos, atacaban tanto a vecinos y familiares como a desprevenidos paseantes. En muchos casos las víctimas eran también los propios dueños de los animales.

Los agentes de la ley y el orden, desviaban todas las llamadas a la perrera municipal; por consiguiente, se colapsó también el número de la perrera. Los empleados se vieron desbordados incapaces de proceder a retirar a todos los perros agresivos y pronto, simplemente, dejaron de acudir a las llamadas de auxilio.

El comisario de policía se dio cuenta rápidamente de la gravedad de la situación y del alcance del ataque. Como era su obligación, decidió ponerlo en conocimiento del Excelentísimo Señor Alcalde. Al marcar el número privado del regente del consistorio, Marta, su mujer, le informó de que la máxima autoridad municipal viajaba en esos momentos en ambulancia en dirección al hospital debido a la cantidad de dentelladas que le había inflingido Buzzy, su Fox Terrier y de que ella se había librado de milagro encerrándose en casa y bloqueando la puerta del jardín, que hasta que uno de los guardias de seguridad no vació todo el cargador de su pistola en Buzzy no hubo manera de calmarlo, y que lo tranquilo que había sido siempre Buzzy y que fíjate ahora que parecía rabioso y todo y bueno, bueno, que no, que ahora no, que ahora ya estaba tranquilo del todo, que estaba muerto y bien muerto, y que de quién se podía fiar uno si su propio perro, y que…
El comisario adujo unas extrañas interferencias al tiempo que producía con su propia boca extraños ruidos y, finalmente, colgó. Consternado, se asomó por la ventana del despacho. Desde allí pudo comprobar como una pareja de sus agentes se las tenía con un enorme mastín del pirineo que les acorralaba contra una pared, al tiempo que un chiguagua le castigaba los tobillos duramente a uno de ellos. Mas lejos, al final de la calle prácticamente desierta, una señora corría hacía un portal perseguida de cerca por un pastor alemán. Se apartó de la ventana y encendió la radio. De esta manera supo que el fenómeno se reproducía por todo el país e, incluso, por todo el planeta. Nadie podía explicar la causa de la súbita agresividad de nuestros, hasta entonces, fieles amigos, pero lo que estaba claro era que se trataba de un ataque masivo y coordinado, y que no había distinción de razas ni de sexos. Por todo el mundo, perros y perras de todas las razas, colores y tamaños parecían poseídos por una extraña furia y estaban atacando despiadadamente a los seres humanos de todos los sexos, razas, colores y tamaños.

Aliviado al constatar que no se trataba únicamente de un problema local, y que por lo tanto no le correspondía solo a él tomar las decisiones, resolvió que lo mejor sería esperar órdenes de mayores instancias. Para cuando llegaron esas órdenes el número de víctimas de ataques era incontable, la policía y las ambulancias no daban a basto, los servicios de urgencias eran insuficientes y los hospitales estaban repletos.

En diez días todo terminó. Fue necesaria la colaboración del ejército y de todas las policías, pero al final de esos diez días no quedó vivo ni un solo perro sobre la faz de la tierra. No hubo piedad ni indulto posible.
Expertos en seguridad, en veterinaria, en zoología y en muchísimos otros campos se pusieron rápidamente de acuerdo sobre que no había habido otra solución. Todos echaríamos de menos a nuestros queridos amigos, pero, al fin y al cabo, ellos se lo habían buscado. Muerto el perro se acabó con él la rabia.
Cuando concluyó la matanza el comisario de la pequeña ciudad fue a su casa a descansar. Cleo, su pequeño y querido gato siamés le recibió como siempre, restregándose meloso contra su pierna, pero sin ocultar nunca una cierta mirada de indiferencia. El comisario se agachó para acariciarle. Le tenía mucho cariño a Cleo y, al fin y al cabo, tras la desaparición de los perros, los gatos eran ya la última especie animal con la que el hombre aún compartía el planeta. Los animales salvajes se habían extinguido hace mucho tiempo, debido a las altas temperaturas y a la falta de vegetación, y los domésticos se habían ido rebelando, especie tras especie, y se había hecho necesaria su supresión. Otras especies, como los peces de acuario por ejemplo, contra el más elemental instinto de la supervivencia, simplemente, se dejaron morir como absurda muestra de protesta. La última traición y la más dolorosa había sido la de los perros. No se muerde la mano que te da de comer. ¿Por qué no pudieron simplemente aceptar la superioridad de la especie humana?

El comisario acariciaba a su pequeño gato con toda su ternura y Cleo ronroneaba agradecido. Entonces comenzó el ataque. Mortal, preciso, sin dar tiempo a la reacción. Al fin y al cabo pertenecía a la especie del más fiero depredador que ha existido nunca. Cuando finalizó, Cleo miró a su amo con sus enormes y vidriosos ojos interrogándole, incapaz de entender porque le había matado. Las órdenes habían sido claras: eliminar de manera preventiva a todos y cada uno de los gatos del planeta.
Luego, el comisario tiró el cadáver a la basura.

Lo escribió Gabi
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  1. Es muy interesante el planteamiento. Después seguirán los pericos, si se dejan.
    Gracias por el enlace, que es recíproco.
    Saludos,

    La hormiguita — 27-08-2006 18:46:19

  2. En muchas ocasiones la lealtad y la amistad es despreciada... Al final pagan justos por pecadores, yo sé lo que me digo... aunque cueste creerlo ;-). Besikos de mariposa.

    zarem — 27-08-2006 22:01:42

  3. A ver, imaginarme el perricidio que se pudo montar a nivel mundial me parecía ya catastrófico, pero... poniéndonos en el caso de que todos estaban enrrabietaos, que no había otra solución... se eliminan, ok... Pero, qué hace ese hombre quitando también de en medio al gato? Se hace algo por necesidad, e inmediatamente después, sin tener por qué, seguimos actuando como si estuvieramos programados? Si el gato no llegó a hacer nada... Así es como empieza el hecho de destruir por destruir, no?
    Desdeluego, sería incapaz de ponerle una mano encima a un animalillo si me mira con los ojitos del de arriba... :P

    Un besote artista :)

    rocío — 28-08-2006 01:13:37

  4. Gabi, escribes de lujo. El cuento es un género muy difícil y tú lo juegas muy bien. Enhorabuena... y no lo dejes, por favor.

    (De lo que he sentido... ay... mejor no digo nada... yo tengo debilidad por los animalitos, así que... uffff...)

    Un besazo

    aminuscula — 28-08-2006 10:05:53

  5. Creo que a continuación les tocará a los bajitos, luego a los gordos, a los rubios, a los morenos...

    Un cuento extraordinariemente escrito,
    Besos, Gabi

    Trini — 28-08-2006 16:11:08

  6. Hormiguita: Enlazarte es un placer y una necesidad para no olvidar el camino a tu hormiguero :)

    Zarem: No cuesta creerlo. Tu lealtad y tu amistad aquí, están en casa. Besazos.

    Rocio: A tus preguntillas, más preguntillas:
    ¿Realmente es imprescindible reponder a la agresión de un enemigo "inferior" con el exterminio?
    ¿No hay otro camino?
    ¿Se puede matar-agredir-invadir de manera preventiva?
    Esto, al fin y al cabo, es sólo un cuento. En el mundo real nadie haría esto. ¿O sí?.
    Grandes, Grandes Besos :)

    aminuscula: Juego a ese juego para entretenerme, y como de momento lo consigo no creo que lo deje :). El lujo es tu visita. Besazos.

    Trini: La lista puede ser interminable. Gracias y mas besos.

    Gabi — 28-08-2006 17:47:14

  7. ¿la estupidez humana podría llevarnos a algo parecido alguna vez? QUizás mejor no preguntar.
    Buena metáfora.

    white — 28-08-2006 17:50:24

  8. Por un momento me pareció que los pichichos eran palestinos. O judíos. O turcos. Por un momento, por suerte nosostros somos mejores.
    ¿Somos mejores?
    Besos y piedad.

    DudaDesnuda — 28-08-2006 20:16:35

  9. White: Respuesta: Sin duda. La estupidez humana como el universo, se expande. Besos.

    Duda: Como pudo parecerte! Somos mucho mejores... ¿Lo somos?. Me has dejado inquieto. 1 besazo.

    Gabi — 28-08-2006 21:02:48

  10. Hace falta valor para matar así a cualquier ser vivo. O tal vez no. Lo que hace falta es ser muy cobarde para no saber negarse a una orden así. No sé, tu qué crees. Besos de deliciosos sabores.

    náyade — 28-08-2006 23:54:41

  11. Realmente, me quedo con lo que creo que dices entre líneas…la extinción de los animales salvajes, el suicidio de los peces…y por que hace esto el perro…al final es una historia sobre el mal que puede llegar a causar nuestra especie…y lo más duro para mí fue el asesinato de los gatos de manera preventiva, esto si me recuerda a algo!.

    Muy interesante lo que nos cuentas Gabi…..como siempre un placer.


    Adrià — 29-08-2006 14:52:36

  12. Menos mal que todo es ficticio, pero hay si un día el caos llegara
    Besitos Gabi.

    Darilea — 29-08-2006 16:07:36

  13. A mi no me extraña nada que el ser "inferior" se revele contra el "superior". Demasiada superioridad, demasiada supresión, demasiado egocentrismo.

    Un saludo!

    sacris — 29-08-2006 22:54:02

  14. ¡Espeluznante visión apocalíptica de la decandencia, el raciocinio y la supervivencia humana!

    Carlos (señor Chow) — 30-08-2006 01:45:28

  15. Náyade: Pues yo creo que hubo y hay países que aceptan ordenes similares, y otros que las dan. Y los países los forman personas. Saboreo los besos...deliciosos, sí.

    Adrià: Por algo se rebelerán no? La humanidad posee el planeta, no lo comparte. Un abrazo.

    Darilea: Hay quién opina que el caos ya está aquí. Besos

    Sacris: Lo que habría que hacer es revisar conceptos como inferior y superior, porque si, al fin y al cabo, lo que nos hace superiores es la inteligencia no parece que la estemos utilizando adecuadamente. Abrazos.

    Carlos: Me temo que las acciones humanas dan más para visiones apocalípticas que para visiones de otro tipo. Abrazos varios.

    Gabi — 30-08-2006 17:39:24

  16. Por dios Gabi q tristeza.... ojuuuu!!!
    Creo q es el mejor ejemplo para definir una amistad, aunque reconozco q como ejemplo me ha puesto los pelos de punta.
    No siempre suelen ser los animales los rabiosos, solo hay q leer un poco las noticias para verlo.

    Besos

    Diablilla — 30-08-2006 18:26:18

  17. Ando poniéndome al día después del ajetreado verano, este texto me ha fascinado. Tú sabes que eres un genio, verdad?
    Un saludo admiradísimo.

    Tautina — 31-08-2006 19:11:33

  18. Diablilla: No, efectivamente los peores suelen ser los animales de dos patas. Besos.

    Tautina: Sonrrojado me he. :). Muchisimas gracias. Admirado me quedo yo cuando te visito. Un beso.

    Gabi — 31-08-2006 23:07:41

  19. Siempre he creído que somos más devastadores que la plaga de la langosta.

    ¿Seremos nuestro propio castigo divino?

    Oleadas de besos

    Mareablanca — 04-09-2006 09:25:54

  20. la extincion de los animales

    nelson — 18-09-2006 20:36:55


Más compañía



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