VERANO DEL 78 (Historias de "El Pulga")

Guardado en el cajón Parábolas y Cuentos • Fecha: 11-07-2006 12:23:58

La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño.
Nietzsche


Yo esperaba pacientemente la señal para atacar. Sucu, el jefe de nuestra pequeña partida guerrera, se había colocado en un lugar estratégico desde el que podía vernos a todos y a la vez todos nosotros podíamos verle a él. Desde el camino alfombrado de pinocha que sajaba en dos el pinar y por el que, de un momento a otro, aparecerían nuestras víctimas era imposible descubrir a ninguno de los emboscados. Sucu había tenido mucho cuidado de ello, y había elegido el mejor lugar para cada uno de sus guerreros. Sin embargo, y pese a que nuestro aguerrido jefe lo tenía todo estudiado y planeado, el sendero permanecía desierto y no se advertían señales de que fuera a dejar de ser así. Llevábamos más de cinco minutos de tensa espera. Yo estaba tranquilo, pero Víctor, un año más pequeño que el resto de nosotros, parecía incapaz de aguantar por más tiempo en su escondite.

-Eh, psss, ¡Pulga! ¡Que me meo, joder!

Pulga. Así me llamaban. Como podéis imaginar, no era debido a mi gran estatura. Sin embargo, pese a ser más bien bajito, siempre había sabido hacerme valer, y era respetado dentro de la pandilla casi tanto como el propio Sucu (en realidad, el respeto me lo gané el primer día que Lucas hizo un chiste a costa de mi tamaño y yo le reventé la nariz de un puñetazo. Por imbécil).

- Aguanta y calla gilipollas, que nos van a descubrir.
- Pero si no viene nadie, quién nos va a descubrir. – se le veía realmente apurado, a punto de explotar-
- Pues hazlo ahí mismo, en el árbol, coño, que pareces tonto. ¡Y a las emboscadas hay que venir “meao”!.

Víctor suspiró aliviado, soltó todas las piñas que llevaba en las manos, se abrió la bragueta y comenzó a aliviar sus necesidades. Yo miré a Sucu, que desde su posición ponía cara de resignación, sin duda pensando que qué coño iba a hacer él con aquella tropa, incapaz de estar cinco minutos quieta y callada, guardando la posición.

- Eh! Pulga, ¿has visto? La chilina de Víctor es más grande que tú.

El que había hablado era Lucas, incapaz el muy imbécil de aprender las lecciones de la vida -aquel golpe en la nariz no sirvió para hacerle entender lo peligroso de hacer coñas con mi tamaño-. La piña voló de mi mano a su cara antes de que le diese tiempo a empezar a reírse su propia gracia, así que en vez de abrir su fea boca de mamón para reírse de mí, lo hizo para soltar un quejido como de perro apaleado, porque si por algo era yo conocido era por mi puntería, que donde ponía el ojo ponía la piña, y lo que es el ojo yo, le había puesto justo en su ojo. Empezó a lloriquear que era lo que mejor se le daba. Ya ves, cada uno éramos conocidos por lo que mejor hacíamos: Sucu, por sus dotes de mando y liderazgo; yo, por mi puntería; Víctor, por sus dotes para el espionaje y Lucas por sus lloriqueos y por sus quejas, aparte de por sus gracias, que no tenían ni puta la gracia. Entre lloriqueo y lloriqueo, sacaba fuerzas el Lucas para amenazarme de muerte y de que me iba a reventar. Ya ves, yo “preocupao”.

- ¿Os queréis callar, joder?-Sucu por fin había decidido imponer el orden entre sus tropas- Lucas, cállate, leches.

Pese a que yo había inflingido la regla no escrita de no apuntar nunca por encima de los hombros, Sucu abroncaba a Lucas porque había decidido que mi venganza había sido digna de la ofensa del llorica. Bueno, y también porque yo era el mejor amigo de Sucu y Lucas no; Lucas era un pegote que nos había endilgado la madre de Sucu porque era hijo de unos amigos suyos, nuevos en el pueblo, y que si fíjate el pobrecillo niño que no conoce a nadie, y que si fijaos lo solo que está, y que si por qué no jugáis con el pobre. El pobrecillo niño resultó ser un tocahuevos del uno. Pese a eso lo adoptamos como a uno más, y pasó a ser nuestro saco de golpes preferido para todo lo que quedaba de verano, que era mucho, porque acababa de empezar julio así que nos quedaban casi dos meses para “hacerle compañía” a Lucas. Yo creo que a Lucas no le caíamos muy bien pero éramos mejor para él que estar sólo.

A estas alturas de la emboscada las posibilidades de coger por sorpresa a nuestras víctimas se habían desvanecido por completo, porque debían habernos oído por lo menos desde la Fuente del Botón (que nunca supe por qué coño se llamaba así, pero se llamaba así) y eso que estaba como a un kilómetro hacia el río desde donde habíamos organizado nuestra encerrona. La pandilla del “Cromos” había establecido allí su campamento base y era seguro que con los quejidos de Lucas estaban ya sobre aviso. El “Cromos” era el único del pueblo capaz de ganarle en estrategia a Sucu, y esta vez le ganó de narices porque el tío se había anticipado del todo a nuestros planes y justo en aquel momento, nos atacaron por la espalda. La batalla estaba perdida antes de empezar. La mitad de nuestras tropas estaba ya derrotada de antemano. Lucas estaba medio tuerto y llorando a moco tendido y a Víctor el ataque le pilló con la chilina fuera, con lo que el acto reflejo de subirse la bragueta acabó como tenía que acabar, con un grito terrible que nos puso a todos los pelos de punta y consiguió que, al menos por un momento, tanto Sucu, como yo, como los del “Cromos” dejáramos de tirar piñas. Sucu lo vio todo perdido y ordenó la retirada pero sólo yo me encontraba en disposición de obedecer, así que pies para qué os quiero. Sucu y yo salimos por patas con los del “Cromos” detrás. Huimos humillados y derrotados, pero vivos.

Mucho más allá, cuando comprobamos que se habían cansado de perseguirnos (a correr si que no nos ganaba nadie) y de que volvían al escenario de la batalla, sin duda para hacerse cargo de los prisioneros (ya nos ocuparíamos de eso más tarde), caímos rendidos y resoplando como perros viejos al borde del camino.

- La hemos “cagao”, Sucu.
- No te preocupes, Pulga. Esto sólo ha sido la primera batalla. Se van a enterar.

Y así fue, se enteraron. Porque hubo más batallas, algunas de ellas memorables; y también hubo algún primer amor, y un desengaño y muchísimos otros momentos que se quedaron clavados en mi memoria para siempre, porque nunca jamás el tiempo pareció detenerse y hacerse tan lento, como aquellos dos meses del verano de 1978.

Tan sólo a cambio de guardar un secretillo, hoy, una amiga muy especial, una verdadera artista, me ha hecho un regalo que me gustaría compartir con todos vosotros. Os presento a Sucu, Pulga, Victor y Lucas
¡Tiene talento mi amiga eh!

Muchisimas, muchisimas Gracias ;)

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Me acompañaron...

  1. Ostras, que bueno!... me rendío a tus pies desde la frase "¡y a las emboscadas hay que venir meao!" jajaja... desdeluego, no me gustaría ir tranquilamente andando y encontrarme en medio de una emboscada preparada por semejante tropa,... ¿a piñazos? qué bestias! ;)

    Rocío — 11-07-2006 13:06:50

  2. llego y veo que se me han pasado varios trenes...
    debí llegar un poco antes pero se pegan tanto las sábanas en verano (literalmente también).
    He olido la hierba, la tierra...y esos nervios que le entran a uno cuando se esconde...
    Besos y abrazos de bienvenida primo ;)

    seleka — 11-07-2006 16:24:31

  3. Sí. Ahora me termino de convencer. El tiempo se detuvo en 1978.

    Besos y pasado.

    DudaDesnuda — 11-07-2006 17:35:22

  4. He disfrutado con tu relato, Gabi; hoy que tengo algo así cómo un "cabreo existencial" y el futuro se me antoja cómo un compacto oscuro y denso, retrotraerme a mi infancia y adolescencia primera, acordarse de aquellos tiempos en los que las "decisiones transcendentales" se resolvían con un práctico ta-te-ti-suer-te-pa-ra-ti, y los errores se arreglaban diciendo simplemente "bueno, va de nuevo" y para viajar de la tierra al cielo, sólo había que jugar a la rayuela... (el texto en cursiva no es mío, pero lo he recordado al leer el tuyo y puedes verlo entero en http://www.encontrarse.com/foros/notas.php3?fn_id=...) me ha venido muy bien tu post. Gracias. Tal vez todo consista en no perder esa mirada de niño sosprendido en la que el tiempo no importaba...

    Un abrazo entrañable y también a sus pies, caballero.

    Hannah

    Hannah — 11-07-2006 19:50:18

  5. la vida es una batalla tras otra. se trata de, al menos, no perderlas todas...

    mmori — 11-07-2006 20:09:23

  6. Rocio: Y menos mal que había piñas, si no hubiesen utilizado piedras. :). ¿sabes? Hago click en tu nombre y no sucede nada, podía abrirse una ventana mágica, mejor dicho un "esbozo" de ventana mágica ;) . Tal vez la próxima vez decidas dejar que nos asomemos a esa ventana. :) ¿sorprendida? jejeje.

    Seleka: Y yo te eché de menos en cada estación. En cada parada de estos días me ha faltado alguien importantísimo en el andén. Ahora ya mi regreso esta casi completo. Prometo aminorar de velocidad al aproximarme a las estaciones si me prometes acercarte a ver pasar los trenes :). Besos fuertes, prima.

    Duda: El tiempo se detuvo, pero nos dejo a los demás seguir avanzando. Ahora algunos miramos hacia atrás y nos cuesta reconocernos en el paisaje. Besos, pero para el futuro.

    Hannah: Inmensamente feliz de que mi pequeño relato te haya ayudado hoy un poco. Espero que a tí y a "tantos" otros. :). Besos, gracias por el enlace.

    mmori: O puede que baste con ganar, al menos, la última batalla. Un abrazo.

    Gabi — 11-07-2006 20:32:34

  7. Lo que más certeramente viene a mi mente es justo la frase inicial: "...la seriedad con que jugaba cuando era niño". ¡bárbaro, che!

    Se me viene un tropel de recuerdos similares a el tuyo, y es porque de niño, lo verdaderamente importante era el juego (igual que cualquier niño en cualquier parte del mundo). Cosas de críos...

    Saludos, Bro!

    Gusgo — 12-07-2006 00:51:53

  8. "hubo más batallas, algunas de ellas memorables; y también hubo algún primer amor, y un desengaño y muchísimos otros momentos que se quedaron clavados en mi memoria para siempre, porque nunca jamás el tiempo pareció detenerse y hacerse tan lento, como aquellos dos meses del verano de 1978."

    Es que a veces, solo a veces, sí ocurren cosas, como estas, y bueno...es eso, Gabi.
    Ahora si te cuento algo seguro te haré reír...a mi me llamaban "pulguita" :))
    Gracias, leerte es un placer, de veras.

    "La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño."
    Nietzsche




    Insanity — 12-07-2006 04:49:52

  9. Pasmosa capacidad para hacer que me meta en sus historias como si fuesen un recuerdo, como si yo también hubiese estado detrás de alguno de esos árboles escondida, como si también hubiese salido corriendo.. gracias por compartir estas historias.

    Decir que respecto a motes, no he tenido ninguno excepto uno entre los mil con los que me "rebautizaba" mi hermano pequeño cada día... Tachenko.. ¿le dice algo este nombre? :):):)

    Oleadas de besos.

    Mareablanca — 12-07-2006 10:57:55

  10. Uaaaaalaaaaa!!!! Pulga, aceptais a niñas en vuestra tropa??? ...siiiii, vengaaaaaa,.....porfaaaaaaa.

    Voy a buscar piñas!!! que yo también tengo muy buena puntería.

    Besos de arcoiris.

    Elen — 12-07-2006 12:37:08

  11. Gusgo: El jugar es un asunto tremendamente serio y a las cosas de crios que no les damos importancia son tremendamente importantes. Un abrazo.

    Pulguita: :). Sí, me hiciste reir :). Me alegro muchisimo de que te gustase. Me encantaría algún día compartir una batalla de piñas. :).

    MareaBlanca: Ya lo creo. Tachenko, un tipo particularmente bajito ;). Por cierto, si que estabas, te ví justo detrás mio, en el árbol más grande, que no es por nada pero podías haber avisado que desde ahí tuviste que ver venir al "cromos". Besos.

    Elen: ¡¡Una chica!! ¡¡En la partida de guerra!! Estás loca, las chicas empiezan enseguida con eso del "estoy por tí" y los besos y eso...puajj.
    Bueno, en tu caso y por tu puntería haremos una excepción. :). 7 besos, uno por cada color.

    Gabi — 12-07-2006 13:04:25

  12. justo en el 78 se libraba otra batalla en Pamplona, en plenos sanfermines. Pero ahí tiraban con balas.
    Yo siempre fui un niño muy pacífico, como mucho tirábamos globos de agua a las chicas, jeje
    Agur

    Juan Cosaco — 12-07-2006 13:07:18

  13. Como me ha divertido esta entrañable historia.
    Pues yo en el 78 estaba a punto de casarme...¡Jo! los años como vuelan...

    Besos muchos, Gabi.

    Trini — 12-07-2006 13:32:29

  14. Que maravilla de recuerdos los del verano del 78 :) Cuando he terminado de leerte me ha quedado la sensación de que si escribieras una autobiografía, antes de publicarla ya la habría comprado... ¿Sigues teniendo contacto con ellos?

    Mayka — 12-07-2006 13:36:49

  15. Al leer tus anteriores relatos cai en la duda... redactas con tanta claridad y tan sentido que parece que realmente has vivido cada relato que escribes... ahora me resulta complicado distinguir la fantasía de la realidad. Ya sea una u otra, la magia es la misma. Enhorabuena

    Mayka — 12-07-2006 14:24:43

  16. Juan: Recuerdo haber utilizado yo también esa munición. :). Como puedes imaginar, mi vida en el 78 transcurría ajena a los sucesos que mencionas. De cualquier forma, creo que entramos en un tiempo en el que todos tendriamos que intentar tener un poco de "mala memoria", para olvidar, para perdonar. Un abrazo.

    Trini: Osea que el 78 tu también estabas en plena batalla ;). Y sí, de un tiempo a esta parte la vida parece haberse bajado del tranvía en que iba cuando eramos niños y ha cogido un tren de alta velocidad. Un fuerte Beso.

    Mayka: Pues si realmente consigo que haya en cada historia un poquito de magia me doy con un canto en los dientes. (ups duele!). De esta historia he vivido el paisaje, las batallas, los nombres y apodos están cambiados, y alguien como Lucas fue mi amigo y también alguien como Suco , pero puede que nunca coincidiesemos los tres ocultos en el pinar, o si. Que memoria la mia!. Besos desmemoriados :).

    Gabi — 12-07-2006 16:15:11

  17. Yo tuve la suerte de vivir muchos veranos de pueblo. Casi siempre iba al pueblo de mi madre: uno de los espacios míticos de mi pasado. Los pueblos de antes eran pueblos de verdad: con sus vacas y sus ovejas y sus cerdos sueltos y sus gallinas que picoteaban las migas que se caían del trozo de pan de centeno con tocino que me daba mi tío Manuel. En los pueblos se hablaba siempre a gritos y por las noches sólo se oía ladrar a los perros. En el pueblo de mi madre también se oían a veces las pisadas de las mulas que traían el café de contrabando desde Portugal. Decían que, en invierno, los lobos bajaban a beber agua a la fuente de arriba. Un año arreglaron el cementerio y colocaron esqueletos apoyados en las paredes de la iglesia: por las noches nos acercábamos a explorar y el miedo, el terror, nos hacía castañetear los dientes. A veces había terribles peleas, porque se segaba a mano y hacía mucho calor y los hombres bebían bastante - entonces los puntos eran algo que te pagaban en la nómina o así, pero nada que ver con el tráfico: casi siempre los guardias civiles rivalizaban a copas con los automovilistas - y como había mucho que venía de otros pueblos a trabajar pues nada, que se liaba. Recuerdo que a un vecino de mis abuelos le clavaron un rastrillo en la cabeza y el tipo, con el rastrillo clavado, perseguía al agresor pueblo abajo, y ni se murió ni nada. Otra vez apareció uno ahorcado en una puerta y era raro porque la puerta era mucho más baja que él, y fue más raro que la mujer del suicida se acabase casando con el juez que levantó el cadáver. Y también era raro que el cura tuviese una querida y que todo el mundo lo viese bien. En los pueblos pasaban cosas extrañas. Hoy ya no. En los pueblos de hoy ya no hay vacas sueltas , ni cerdos que chillen como enloquecidos cuando llega el capador, ni por supuesto - ¡Dios nos libre!- gallinas sueltas. Ya nadie trabaja. Y los campos están llenos de hierbajos. Cuando sopla el viento del norte y las mieses salvajes se mecen suavemente se puede escuchar un recitado que repite re-ca-li-fi-ca-ci-ón... En los pueblos ya no hay niños que apedreen a otros niños, ni que suban y bajen la cuesta con sus locas carreras de bicicletas destartaladas. Nada de eso, ahora cada uno está en su casa, en su habitación, recostado sobre su cama jugando con su Play Station último modelo a matar embarazadas o a dar cabezazos zidanescos. Es así.
    Magnífico escrito el tuyo.
    Un abrazo (y gracias)

    Alfredito — 12-07-2006 21:11:40

  18. Jejejejejeje, en mi pueblo hay un castillo y allí hacíamos guerras de piedras de muralla a muralla con la regla no escrita de no apuntar nunca por encima de los hombros.. Me ha venido a la mente el recuerdo leyendo tu relato

    Un abrazo!

    sacris — 12-07-2006 21:46:01

  19. Si no te he comentado... Me encanta tu forma de relatarlo, me han entrado ganas de ir alli, a formar parte de la pandilla.. aunque... igual hubiera sido un elemento "perturbador"? jejeje. Besicos de mariposa

    Zarem — 12-07-2006 21:54:29

  20. Mis veranos eran un poco más tranquilitos pero les recuerdo como tan largos...nada que ver con los de ahora, que vuelan. Veo que el parón no te ha hecho perder nada de calidad. Me encanta como escribes (entre otras muchas cosas). Besos

    náyade — 12-07-2006 22:44:52

  21. ¿Harás una nueva serie de relatos sobre el verano del 78? Es algo ligeramente distinto a lo que he leído de ti. A lo mejor será porque hay más tacos, jeje. Me ha gustado mucho, maestro. Yo en el 78 no había nacido... pero algo en común entre los chicos es que se repiten los pulgas, los líderes, los graciosillos, etc.

    ¡Un saludo Gabi!

    Carlos (señor Chow) — 13-07-2006 13:48:39

  22. ALfredo: No, ya no quedan pueblos de ese tipo. (Afortunadamente, por lo de las gallinas, algún día haré un post dedicado a mi fobia por esos bichos). Magnífica es tu descripción. Es curioso como se nos despierta a todos la nostalgia de otra forma de vida, más real, más sincera... Un fuerte abrazo.

    Sacris: ¡Qué importantes son en la infancia las reglas no escritas! ¡Y qué atrayente saltarselas! :). Abrazos para tí.

    Zarem: :) Imagino al Pulga babeando enamorado perdido de la pequeña Zarem,¿Llevabas coletas?. Sí, habrías sido perturbadora. Besos

    Náyade: Algún día te cedo un post y haces una larga relación de esas otras cosas. :). El parón le ha sentado muy, pero que muy bien a mis ganas de escribir. Besazos.

    Carlos: No lo sé. Puede que algún día de estos EL Pulga me hable al oido insistiéndome en que cuente alguna otra historia. No suelo usar tacos al escribir, salvo por exigencias del guión, y este guión los exigía. :). Como dices, los personajes de la historia no resultan indiferentes porque todos, con estos u otros nombres, les hemos conocido.
    Abrazos.

    Gabi — 13-07-2006 14:39:16

  23. Un estupendo talento, desde luego que sí. Te atrapa desde el principio, ligero y fresco...Una pandilla de verano.

    Un beso.

    Miada — 13-07-2006 20:25:30

  24. regresaste! perdona pero me acabo de enterar. Anduve de viaje en viaje. Qué bueno que volviste.
    un abrazo

    leo mares — 14-07-2006 01:33:29

  25. soy del 77. lo que me hizo pensar directamente en el cálculo de cuánta vida puede albergar un recuerdo como ese, escondido (o bien presente) desde hace ya sus buenos años. y me alegro que así queden, por lo demás. depositados.
    :) un gustazo leerte de nuevo.

    microcosmos — 14-07-2006 01:38:59

  26. Qué entrañables me resultan los relatos que evocan la niñez.
    Y el tuyo está escrito en forma que atrapa, Gabi.
    El dibujo, perfecto para tu precioso texto.

    Un abrazo!

    almena — 14-07-2006 23:18:34

  27. Miada: Igual de ligero, fresco y pasajero que aquellos veranos con olor a pino y a iniciación. Un beso.

    Leo: No paras. Espero que vuelvas con las pilas bien cargadas. Un abrazo.

    Microcosmos: El auténtico gusto es volver a leer tus comentarios. Del 77, apenas una niña entonces. :) Besos.

    Almena: El dibujo es una maravilla que me ha abierto una sonrisa de oreja a oreja. La esencia de la niñez es un recuerdo compartido. Encantado de haberte atrapado :). Saludos.

    Gabi — 15-07-2006 01:24:19

  28. Gabi, me ha encantado el diseño que te regalaron y que compartes con nosotros.
    Una gran sonrisa como agradecimiento .
    Un abrazo.

    Insanity — 16-07-2006 07:42:59


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