LIBERACION: (MONIGOTE Y LA NIÑA)

Guardado en el cajón La Increíble Historia de Monigote • Fecha: 10-02-2006 00:39:10

Este relato, basado en hechos reales, está dedicado a la A.P.M.A. (Asociación Protectora de Monigotes Anónimos) y a todos los que, espontaneamente, se sumaron a su iniciativa de liberación de Monigote.
Tanto él como yo os lo agradecemos de todo corazón




La saga completa de monigote(cronológicamente):

LA CASA
LA TRISTEZA DEL MONIGOTE
NUEVAS AVENTURAS DEL MONIGOTE
Monigote: Comienza el extraño viaje

Los primeros meses de su cautiverio, Monigote se rebeló contra su suerte. Acometía regularmente como un salvaje contra los barrotes, pero eran sólidos y sólo conseguía acabar con las rayas magulladas. Con el paso del tiempo, consiguió por si mismo eliminar de su cara la sonrisa hipócrita que su captora le dejara dibujada. Eso al menos supuso un alivio. Abrir la boca para gritar también ayudaba, pero la impotencia al ver que era incapaz de emitir sonido alguno acababa por empeorar las cosas.

Al final acabó por asumir la situación, y se sentó en el centro de su jaula, a esperar, a añorar a sus pájaros y a su perro, y a soñar con el regreso al lugar del que, ahora estaba seguro, nunca debió salir.

- Bueno, ya está. Siento haber tardado, pero hoy tocaba merendar fruta y me cuesta un poco, y tardo más que cuando es “Nocilla”.

La voz de la niña interrumpió su melancolía. Se puso de pie de un salto, y se colocó de espaldas a los barrotes, en actitud defensiva. Crispó su boca, intentando adquirir un aspecto amenazador.

- ¿Qué te pasa? ¿Estás enfadado? Siento haberte encerrado, pero tenía que ir a merendar. Mamá se enfada mucho si no voy en cuanto me llama, pero no he tardado casi nada. A ver, ¿Quién eres tú?

Monigote calló. No podía hablar. Intentaba con todas sus fuerzas comunicarse con aquel ser todopoderoso que podía, sin ningún esfuerzo, hacerle y deshacerle a su antojo y capricho; capaz también de robarle la libertad con apenas cuatro movimientos de mano; y aunque intentaba hablar, no conseguía más que boquear como un pez fuera del agua.

- ¿No puedes hablar? ¡Pobrecito! Espera, tengo una idea.

Una vez más, Monigote vio acercarse aquel objeto, puntiagudo y mágico, al que debía su encarcelamiento. Esta vez sintió como un pequeño picotazo en la cabeza. Cuando miró lo que había producido el pinchazo, vio dos líneas juntándose en un extremo en su pequeño cerebro. Las líneas nacían de su cabeza, pero se alejaban de ella, y se separaban entre sí, aumentando la distancia, hasta volverse a curvar y acercarse nuevamente formando un globo. Un globo, blanco y gordo, que salía directamente de la coronilla de Monigote.

Es probable que desde el principio de esta historia, cuando a Monigote se le rompió su mundo, no hayas creído nada de lo que aquí se cuenta. Es probable, también, que pienses que todo esto no es más que una fantasía procedente de mi cerebro. Es probable que pienses eso. Si es así, es del todo imposible que llegues a creer lo que sucedió a continuación. Como por arte de magia, los pensamientos de Monigote comenzaron a tomar forma, y a ordenarse, y a aparecer, uno tras otro, en el globo que salía de su cabeza. Monigote no conocía aquellos extraños signos que surgían de su mente, pero aquella extraña niña gigante parecía ser capaz de descifrarlos.

- ¡Estoy hablando! –fue lo primero que dijo al tiempo que convertía su boca en un gran círculo de asombro.

-¡Claro! ¿Para qué crees que sirven los “bocadillos” en los tebeos?

Monigote no entendía nada. Pero sabía que ahora era capaz de hacerse entender, y no pensaba desaprovechar aquella oportunidad.

- Quiero ser libre – Escribió en su globo de pensamientos. - ¡Por favor! – Y acompañó su petición con toda la angustia de aquellos largos meses encerrado. Sus ojos y boca, ayudaron a la súplica forzando al máximo la poca expresividad que permiten tres líneas.

La niña no dijo nada, pero comprendió. Comprendió porque supo ver el dolor de Monigote y de alguna forma entendió que aquel pequeño ser llevaba encerrado mucho más tiempo de lo que dura una sencilla merienda.

- Perdón –dijo con los grandes ojos pardos ligeramente enrojecidos.

Y comenzó a borrar, con tiento, con mucho cuidado. Uno tras otro los barrotes fueron desapareciendo, dejando en su lugar pequeñas virutas de goma de borrar que Monigote esquivaba.

- Ya está –dijo al terminar- ¿Te encuentras mejor?

En el “bocadillo” de Monigote, letra a letra, apareció la palabra gracias y de sus ojos de garabato brotaron pequeñas lágrimas, que arrastraban el dolor de todos sus días y noches de encierro.

Y con cada lágrima del pequeño dibujo, la niña aprendió que a veces sin querer hacemos daño y que, incluso la vida más pequeña y más frágil tiene dentro un corazón, aunque sea diminuto, capaz de sufrir y de llorar, y que con ese corazón hay que tener cuidado, e intentar no producir nunca más dolor que el que produce una brizna de polvo al caer sobre nuestra piel.

La niña y Monigote aprendieron juntos muchas más cosas pero esto ya, es posible, sólo posible, que sea otra historia.

Lo escribió Gabi
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Referencias (URL para referencias)


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  1. ...En el “bocadillo” de Monigote, letra a letra, apareció la palabra gracias y de sus ojos de garabato brotaron pequeñas lágrimas, que arrastraban el dolor de todos sus días y noches de encierro...

    Destaco solo esa partecita, pero por mi enfatizaría el episodio en su totalidad, Gabi, porque por tas de el sencillo lenguaje que utilizas, existe un mundo complejo y real y la prueba está en las sensaciones y sentimientos que nos inspira la vida de este amiguito en común.
    Imaginarlo cada vez mas felíz es una ilusión que no he de perder, créelo.
    Gracias por este nuevo regalo. Un abrazo.

    Insanity — 10-02-2006 04:08:51

  2. "y de alguna forma entendió que aquel pequeño ser llevaba encerrado mucho más tiempo de lo que dura una sencilla merienda" "la vida más pequeña y más frágil tiene dentro un corazón, aunque sea diminuto"
    El corazón no entiende de tiempo si sufre...
    Esta historia es entrañable. Espero que Monigote nos visite alguna otra vez (lo echaremos de menos)
    Gabi, un beso enorme






    esencia — 10-02-2006 08:47:11

  3. Ualaaaaa!!!! que encantaaaaaa......ejeeeemmmm, ...quiero decir..desde la A.P.M.A le damos las gracias por este emotivo capitulo en el que Monigote es liberado agradeciendole profundamente su interés.

    Lamentamos las molestias ocasionadas, pero como sabe los Monigotes son seres especialmente sensibles y hay que tratarlos con mucho cariño.

    Nunca dudamos de Ud.

    Estamos a la espera del próximo capítulo.

    Besos de colores....estooo.....quiero decir.....reciba un cordial saludo ;)

    A.P.M.A. — 10-02-2006 09:15:26

  4. Y a mí, ¿quién me está pintando y despintando continuamente? Yo también quiero ser libre...

    mmori — 10-02-2006 10:53:39

  5. Lo releo y lloro otra vez.,.. creo que voy a borrarme yo tambien... por cierto, no me lo ha dedicado usted... me está resultando muy politiquero!! (Me dice desastres que tanto monigote, tanto monigote... creo que está celoso). (Ya sabes que leerte para mi siempre es emocionante), Besos de mariposa un poco menos cansada.

    Zarem — 10-02-2006 14:43:25

  6. Lo has vuelto a hacer. Has vuelto a sacar de paseo toda tu sensibilidad, tu ternura, tu imaginación...y te ha quedado un texto precioso (y creo que con todos los acentos en su sitio, además). Enhorabuena otra vez, y van....

    nayade (antes conocida como "yo" — 10-02-2006 16:40:11

  7. Brindaré por la liberación de Monigote!!

    Y no volveré a cazar mariposas, me he sentido por un momento como la niña del cuento...

    Besos arremolinados

    Mareablanca — 10-02-2006 19:06:09

  8. Es cierto a veces una mínima mota d epolvo es capaz de causar un gran daño en un tierno corazón, en un alma dolorida. Quizá cuando uno se siente poderoso de ánimos y vida, no repara en que a otros, por las circunstancias debilitado, le duela el aire de un suspiro.

    Un abrazo Gabi. Me encantan tus cuentos.

    Trini — 10-02-2006 21:29:31

  9. Eres impresionantemente extraordinario en tus cuentos...

    No recuerdo cuando fue la última vez que haya disfrutado tanto un cuento despues de adulta. Y ademas que sea tanto para chicos como para grandes.

    Que esencial es la comunicacón entre dos seres, llamense monigote o no, ese para mi es el punto mas importante de este cuento, ademas de entender lo esencial de donde comienza nuentra libertad y albedrio de hacer lo que queramos y donde termina.

    Espero poder seguir disfrutando de monigote, X muchisisimo tiempo más...

    Y aprovecho aqui para darte las gracias por cada sonrisa que me logras dibujar cada ves que leo tus comments en mi blog.

    Un abrazo Gabi.. GIGANTE!!!

    Yamile — 11-02-2006 00:06:20

  10. Grande Gabi, me encantó la segunda entrega!!!, ah y gracias por la invitación a ver si me haces un espacio en casita jiji =)

    stalmat — 11-02-2006 16:08:23

  11. Buen final para una historia llena de ternura. Ya sabía yo que la niña no podía ser tan cruel.

    Un beso.

    reflejos — 11-02-2006 17:54:40

  12. qué bien, al fin libre!menos mal que era una merienda y no una cena de verduras y pescado...
    besos y sonrisas de las que cuesta borrar, de esas permanentes ;)

    Seleka — 11-02-2006 23:48:09

  13. Gabi, gracias, por la liberación de Monigote y por el mensaje del relato.
    Es verdad, cómo Venecia... ;)

    melytta — 12-02-2006 18:44:30

  14. Ciao Gabi,

    Después de una semana alejada un poquito de todo, me alegro de volver a la carga leyéndote. No sé si me gusta más por lo surrealista total del asunto o por su sensibilidad bestial.
    Un beso,

    Mónica

    P.S. O me lo parece a mí o por estos lares somos casi todo niñas???

    Mónica — 13-02-2006 12:13:29

  15. GRACIAS...

    Un beso.

    Miada — 13-02-2006 13:03:06

  16. Debemos cuidarnos de no lastimar a los otros y, sobre todo, no lastimarnos a nosotros mismos.

    Besos sin barrotes.

    DudaDesnuda — 13-02-2006 18:23:54


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