LA ESCALERA
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Parábolas y Cuentos • Fecha: 30-11-2005 22:36:19
Hay cartas urgentes que llegan cuando ya no hay nadie
Rosana Arbelo

El primero y el último escalón son los que más cuesta conquistar.
De hecho, levantar la pierna derecha y flexionar la rodilla para apoyar primero el talón y luego, la puntera de sus viejas botas, en el peldaño inaugural de la escalera, había supuesto un esfuerzo descomunal.
La escalera estaba vieja y desgastada, los escalones estaban desnivelados y los crujidos que sus pies arrancaban a la madera apolillada con cada nuevo paso, no ayudaban a tranquilizar sus nervios. En el primer rellano tuvo que detenerse.
Se apoyó en la desconchada pared, sin importarle la humedad que la impregnaba. Tuvo que cerrar los ojos y respirar fuerte, echando la cabeza hacía atrás. Poco a poco, se fue serenando. Recordó por qué estaba allí, la última palabra que la dijo, la postrer mirada antes de subir al coche, antes de dejarla marchar, y luego, los días sin ella, largos y tediosos, como domingos de invierno, las noches recordándola y el inmenso vacío que se había instalado en su pecho, donde antes hubo un corazón.
Estos recuerdos le hicieron proseguir.
La subida se hacía cada vez más angosta y empinada, y él se preguntaba que especie de arquitecto loco había diseñado aquella escalera disparatada. También pensó en ella, subiendo y bajando todos los días, para hacer la compra, para ir al trabajo, ¿sola?, si, seguro, tan sola como él ahora. Se imaginó la cara que ella pondría al verle, su sorpresa, su gesto de reproche, y repasó, como un autómata, las frases destinadas a vencer su resistencia. Esas frases habían nacido en su cabeza, acuciantes, en la soledad otoñal de los últimos meses. Al comprobar que recordaba, sílaba a sílaba, su desesperado guión se sintió más seguro y continuó ascendiendo.
El último escalón fue el más difícil. Las venas golpeaban la piel queriendo escapar de su cuerpo y gotas de sudor resbalaban por su frente. Se sentía incapaz de dar aquel pequeño paso y, al mismo tiempo, no soportaba la idea de seguir viviendo sin darle. Cerró los ojos y avanzó.
Entonces, a escasos veinte centímetros de la puerta, cuando su dedo se dirigía, tembloroso, al amarillento interruptor con una campanilla dibujada, detrás de la desgastada madera oyó una voz de hombre y risas de niños. Su dedo se paró en el aire, como un colibrí luchando contra el viento, el brazo cayó inerte a un costado y tragando saliva se dio la vuelta, para mirar, ya a punto de iniciar el descenso, por última vez la puerta.
Detrás de la mirilla, un ojo claro de mujer derramó una lágrima que resbaló hasta unos labios, y ella pensó que su llanto tenía el mismo sabor que hace veinte años.
Mientras bajaba por la vieja escalera, de peldaños desgastados, desconchones en la pared e innumerables humedades, él pensó que hubo un tiempo en que allí debió oler a barniz recién aplicado, y los escalones debieron estar flanqueados por paredes inmaculadas recién pintadas, y supo que fue entonces cuando debió haber subido aquella escalera. Y recordó el estribillo de una antigua canción que rezaba: “Siempre hay una próxima estación” y supo que era mentira. Y pensó en trenes que viajan a ninguna parte y que nunca paran dos veces en la misma estación.
Lo escribió
Gabi
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Me acompañaron...
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Siempre hay un tren que nos lleva a ninguna parte, un avion de papel con destino a la luna y paradas en cada una de las estrellas, un barquito hecho con una cascara de nuez para recorrer los oceanos..
siempre nos queda la ilusión de que siempre habra una proxima estacion ideas — 01-12-2005 00:23:44
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Me he quedado pensando.
...
Cuánto sentimiendo sudando por los poros de tu texto.
Y lo compartes,que grande. Y profundo.
Insanity — 01-12-2005 02:10:08
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siempre hay una proxima estacion...
lo encontre bello, es verdad nos cuesta subir el primer y ultimo escalon
y que sabio es eso
yo pare mi vida por una licencia 4 meses, en mi burbuja, ahora me cuesta salir al mundo a volver a danzar con el, nunca habia parado mi vida asi, y no fue facil, recien estoy oliendo el mundo, creo que luego ya danzare con el.
y se que cuando vuelva s retomar ese camino, las estaciones me pareceran bellas
gracias por tus saludos y escribes muy lindo
un abrazo gande y que tengas un lindo dia
besos y sueños
verena
Copyright © Tears — 01-12-2005 07:50:15
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El corazón me ha latido deprisa.
Algunas veces el tren no para dos veces, como dices en una misma estación, viendo la vida delante de nosotros sin poder modificar nada...
Otras, sí que se nos brinda un tiempito para correr rápidamente a la siguiente estación...Pisemos entonces el escalón de manera firme.. esencia — 01-12-2005 10:33:38
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Mi primera novia novia se llamaba Rosario. la conocí por teléfono, casualmente (pero esa es una historia muy larga) y la dejé por teléfono (eso nunca se hace). La única disculpa es que yo era muy joven. Supe por una amiga suya que había caído en una depresión y que se pasó meses sin salir de casa, no comía y no quería ir al colegio. A veces yo recibía llamadas de teléfono y al descolgar podía oír al otro lado a alguien llorando. Me sabía mal, pero era joven y no entendía nada, ni hacía nada tampoco. Más adelante supe que no se deja a nadie por teléfono, que se da la cara, que se habla, que se da un tiempo, que se puede intentar, que hay muchas maneras de ser menos cruel. Ya de mayor fui un día hasta aquella casa en la que ella vivía (¡cuántas tardes la esperaba en aquel portal!). Le quería pedir perdón, preguntarle cómo le había ido la vida, decirle que había sido injusto... Miré en los buzones pero su nombre ya no aparecía, ni siquiera el de su familia. Llamé a una puerta y pregunté si conocían a Rosario. La chica que salió a abrirme, con un niño pequeño en los brazos, me dijo que nunca había vivido allí una Rosario. Yo le dije que sí, que no me cabía la menor duda. Me contestó que solo hacía 10 años que vivía en ese piso. Y me fui, triste.
Alfredito — 01-12-2005 11:16:34
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Has hecho que me detenga a pensar en que he vivido alguna situación similar. Mi reacción fue llegar tarde o tal vez no llegar. O es posible que ni siquera hubiese existido reacción alguna.
"Su dedo se paró en el aire como un colibrí luchando contra el viento". Genial la comparación, transmite el instante profundamente.
Encantada de entrar en tu mundo.
Un saludo. reflejos — 01-12-2005 11:44:02
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A veces te pasas de estación, sin darte cuenta, o queriendo...a veces puedes volver atrás, si quieres, dejando orgullos y rencores en el vagón de equipaje. Y puede que al bajar del tren encuentres una mano cálida en el andén que te invite a reemprender el viaje, dónde no debiste desviarte. En ese momento hay que decidir si agarrarse a esa mano o esperar...a riesgo de que después sea tarde...
Vaya lio, bueno, que las oportunidades hay que aprovecharlas, y darlas.
Un beso seleka — 01-12-2005 17:56:37
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Precioso texto, aunque los trenes siempren nos llevan a algún destino, nos guste o no, lleguen tarde o los perdamos. Si no llega tu tren, coge un avión.
Gracias por tus cometarios en mi blog, volveré. Elen — 01-12-2005 18:35:08
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Quiero pensar que si vuelve a parar en la estación...quiero pensarlo, quiero... necesito creerlo.
Besos de una maia. Wendeling — 01-12-2005 20:49:01
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La vida a veces está llena de errores que son dificiles de subsanar... pero el corazón a veces nos guarda sorpresas. Un relato emocionante, me gustaría escribir como tú. Besos
Zarem — 01-12-2005 22:14:13
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Bonito relato.
La vida es un tren y nosotros los pasajeros
que seguimos el rumbo que el tren nos lleva
sin saber si parara en la siguiente estación.
Saludos. DArilea — 01-12-2005 23:56:47
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No es mejor arrepentirse de las cosas que se han hecho que estar toda la vida pensando en las que se dejaron por hacer?
Besos. ana — 02-12-2005 01:00:49
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bello, volver a leerlo y releerlo
gracias por tus saludos
al dejar escapar mi sombra, dejo escapar lo que duele, y retomo sueños que estan
un hermoso dia viernes y que estes bien, un abrazo y gracias
besos y sueños
verena Copyright © Tears — 02-12-2005 02:58:29
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parte de un poema dice algo así como... 'muere lentamente quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño'... siempre he querido pensar que nunca es tarde, aunque ciertamente cada cosa tiene su momento. sólo espero que las veces que perdí la ocasión no corrompan mi serenidad por siempre, si no que sirvan para encender la luz de mi faro, aprender a ver, estar más atenta la próxima, y entonces saber aprovechar el instante :)
me ha gustao un montonassso!
besillos gabi Rocío — 03-12-2005 17:27:20
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cuando se aprende algo siempre es tarde, por eso siempre la moraleja viene al final del cuento...
buttercup — 07-12-2005 21:32:27
Más compañía