De como nace Vladislao y de sus primeros traumas
Vladislao Pérez era una rata de alcantarilla.
Quiero dejar bien claro que lo digo en sentido literal, no es una comparación ni una metáfora. Vladislao era una rata de las de verdad, de cola larga, ojillos negros y cuatro patas.
Vladislao nació en las alcantarillas de Madrid. Me gustaría aclarar también que el lugar de su nacimiento es el real, y que el autor no lo ha situado arbitrariamente. Me parecía importante aclarar esto en estos días de crispación para evitar sobreexcitar sensibilidades exacerbadas. Seamos serios: ratas hay en Madrid, en Barcelona e incluso aquí, en el norte, mientras escribo, estoy viendo ratas por la ventana.
Sé perfectamente que el hecho de contar la historia de una rata no resulta demasiado popular. Demasiada gente transforma su cara en una mueca de asco al oír esta palabra. Sin embargo, Vladislao no eligió ser una rata, igual que a tí, lector, no te dieron a elegir ser lo que eres. Simplemente somos lo que somos, tanto tú como Vladislao.
Como decía, Vladislao nació en Madrid. Fue el sexto de una camada de once pequeñas ratas lo cual hizo que toda su corta vida, le acompañase una incomoda sensación de estar siempre en medio.
Ya desde pequeño Vladislao fue una rata apocada y tímida, incapaz de hacerse valer, no sólo ante sus cinco hermanos mayores sino también ante los cinco pequeños. Eran frecuentes las burlas a su persona, (si este término puede aplicarse), los abusos de todo tipo en los juegos y el menosprecio al que era sometido por parte de sus hermanos.
Esto hizo que Vladislao se volviese aún más introvertido de lo que su naturaleza habría marcado y ni siquiera los atentos cuidados de su madre, predispuesta, como todas las madres, a proteger a los más débiles le hicieron librarse de una serie de traumas infantiles que arrastró ya durante toda su vida.
Al mes de su nacimiento Vladislao decidió una noche no seguir soportando aquel ambiente hostil durante más tiempo. Esperó a la mañana, cuando toda su familia dormía y, sin una sola lágrima, partió para no volver nunca más.
Aquel día comenzó la leyenda de Vladislao Pérez que este humilde autor pretende ir desgranando, desde el momento de su huida hasta el día de su, también, legendaria muerte.
Anonimo — 02-11-2005 13:15:36
Rocío — 02-11-2005 20:38:18
beariz — 29-11-2005 20:56:43